Año de la Fe

Febrero 25, 2013

La Fe y la entrega total a Dios Padre

benedicto xvi 2En el punto 10 de la Carta Apostólica Porta Fidei, el Santo Padre nos invita a comprender más profundamente los contenidos de la fe en unión con nuestra entrega total a Dios; recordándonos las palabras de San Pablo «con el corazón se cree y con los labios se profesa».  Continua diciendo el Papa Benedicto, “el corazón indica que el primer acto con el que se llega a la fe es un don de Dios y acción de la gracia que actúa y transforma a la persona en lo más íntimo”

Cuando El P. Kentenich habla de la entrega total a Dios, habla de nuestra fe en la paternidad de Dios que se traduce en filialidad y cumplimiento de su voluntad. Para nuestro Fundador, la fe ha de llevarnos con alegría y gratitud a la aceptación de un Dios providente que tiene un plan de amor para cada uno de sus hijos.  Esta fe en la Providencia espera como respuesta nuestra entrega filial en un si activo,  aun cuando nos toque caminar en el claroscuro de la fe, en la confianza en el poder y el amor de Dios Padre.  El P. Kentenich nos dice que nuestra fe en la Providencia ha de ser viva, no quedarse solo en la razón y la inteligencia, ni siquiera en una pequeña dosis en la voluntad; sino que debe modelarnos, formarnos y transformarnos íntegramente.

Nos dice también el P. Kentenich, que nuestro si es respuesta al sí de Dios Padre, que es ante todo “un si paternalmente bondadoso, paternalmente personal y paternalmente heroico”

“Nuestro si debe ser, en primer lugar lucido y, luego, audaz”.  “Decir si con audacia es luchar y aspirar, con la ayuda de la gracia, a un máximo de amor y sana humildad, a partir de un mínimo de conocimiento natural  y de un exiguo grado de claroscuro de conocimiento de fe”   P. Kentenich, 1937

La decisión del Santo Padre Benedicto XVI de dejar la silla de San Pedro en el Vaticano, es sin duda un acto de mucha fe, practica, humilde, activa y audaz.  Que sea ese mismo espíritu de fe el que guie al Conclave de Cardenales que reunido en la Capilla Sixtina elegirá próximamente a nuestro nuevo Papa.

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Enero 12, 2013

LA NUEVA EVANGELIZACION

Santo PadreEn la primera catequesis del Papa Benedicto XVI al inicio del Año de la Fe, nos incitó a revisar nuestra profesión de Fe.  Y el Santo Padre nos hizo un llamado a recordar las promesas bautismales renovadas en cada Eucaristía al recitar el Credo.

Recientemente, durante la primera audiencia del Santo Padre este nuevo año en el Vaticano, el 2 de enero, se refiere a la Anunciación como un momento culminante, razón por la cual cada vez que rezamos el Credo, nos inclinamos ante las palabras «y por obra del Espíritu Santo, se encarnó de María Virgen».  Continua diciendo el Papa que “toda la Trinidad interactúa con María en la obra de la Encarnación, al aceptar ella ser morada de Dios. Siguiendo su ejemplo, el de una mujer humilde, también nosotros podemos recorrer nuestro camino de fe, a pesar de nuestras limitaciones, confiando en la presencia del Señor en nuestra vida”. Termina refiriéndose a Maria como “la nueva tienda del encuentro”

En la Iglesia se habla ahora de la Nueva Evangelización, y se manifiesta la importancia de la Santísima Virgen en su contexto.  Así, fue expresado en el mensaje final del pasado Sínodo de Obispos cuando se dijo: “La figura de María nos muestra el camino… Y como las estrellas brillan en la noche del desierto, la luz tan brillante y clara de María brilla en el cielo de nuestra peregrinación, la estrella de la Nueva Evangelización, a la que nos encomendamos con toda confianza”

PK HABLANDO 001El Fundador de Schoenstatt Padre José Kentenich, desde su infancia encontró en Maria el mejor camino para llegar a Cristo y con él a Dios Padre, y entregó su vida a la misión de mostrar Maria al mundo como una señal de luz y esperanza para la Iglesia de hoy y la humanidad.

El Padre Kentenich tuvo una visión particular de la imagen de Maria, a partir de su experiencia personal, y del testimonio de las Sagradas Escrituras. En innumerables textos nuestro Fundador hace referencia a la fuerza con que Maria enfrentó el desafío de la fe, y así como nosotros tuvo que creer.  En su percepción de Maria, reconoce que Ella siendo Madre y Educadora del Niño, se convirtió al mismo tiempo, en Discípula que creció en la fe bajo la educación de su propio Hijo.

“Recibías hambrienta y fervorosa cuanto brotaba del corazón y de los labios de Jesús”   PJK

 

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Diciembre 2012

ARCA SCHOENSTATTLOGO AÑO FE ARCA

“La puerta de la fe, que introduce en

la vida de comunión con Dios y permite

la entrada en su Iglesia, está siempre

 abierta para nosotros.”   

                                     

 “Atravesar esa puerta supone emprender 

                                        un camino que dura toda la vida.” 

  

LA PUERTA DE LA FE

 El 11 de Octubre de 2012, día del 50 aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II, el Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, en el Vaticano, hizo pública la Carta Apostólica “Porta Fidei”, con la cual el Santo Padre Benedicto XVI dió inicio a la celebración del “AÑO DE LA FE”.

Esto ocurrió en medio de la XII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, que tuvo lugar del 7 al 28 de Octubre, y cuyo tema fue “La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana”.

Seguramente, textos de la carta fueron leídos ese fin de semana en todas las iglesias alrededor del mundo.  Al escuchar los primeros párrafos, es casi imposible para un schoenstattiano no relacionar las palabras del Santo Padre, con las de nuestro Fundador, a lo largo de innumerables textos en los que habla de la Fe en la Divina Providencia, como la esencia misma de Schoenstatt y como camino para el encuentro con el Dios de la vida.

 Al presentar el Año de la fe, meses atrás, el arzobispo Rino Fisichella, presidente del  Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización, se refirió diciendo que “el Año de la fe, pretende sostener la fe de tantos creyentes que en la fatiga cotidiana no cesan de confiar con convicción y valor su propia existencia al Señor”. Se refirió también a un mundo marcado por una crisis generalizada que ha afectado la fe.

El arzobispo habla de una “crisis antropológica que ha dejado al hombre abandonado a si mismo, dejándolo confuso, solo a merced de fuerzas cuyo no conoce y sin una meta hacia la cual destinar su existencia”

La Iglesia nos esta invitando este Año de la Fe, a redescubrir el camino de la fe, y lo está simbolizando con un logotipo con la clásica imagen de la Iglesia representada por una barca que navega sobre olas, cuyo mástil es una cruz y las velas nos presentan una imagen simbólica de la Eucaristía.

Esto nos hace recordar que en 1965, después de su audiencia con el Papa Pablo VI, habiendo finalizado el Concilio Vaticano II, el Padre Kentenich utilizó como imagen para distinguir los anhelos del Concilio, lo que el llamó “la Iglesia de las nuevas playas”, la cual es dinámica y siempre en proceso de conversión y de renovación en su encuentro con Dios y los hombres.  Y en su conferencia en Roma el 8 de diciembre dijo:

«Con el fin de explicar un poco más los pensamientos que hemos sintetizado en forma esquemática, recordemos que en la actualidad la Iglesia ha preferido otras imágenes para expresarse a sí misma. Con gusto ha retomado la imagen de la barca. Una barca que en aquel entonces fue zarandeada por las olas del lago de Genezaret. Una barca en la cual el Señor parecía dormir, tal como pareciera hacerlo hoy. Una barca que no teme al furor de las aguas y que valientemente navega en el mar de la convulsionada vida moderna. Nuevamente: una concepción dinámica de la Iglesia que expresa el fuerte anhelo de que todo el mundo sea tocado por ella… ¡Qué grande es el riesgo que implica hoy día ser miembro de esta Iglesia! ¡Cuán grande es la audacia que exige! ¡Qué enormes exigencias se ponen! Una confianza magnánima en que el barco no va a ser víctima de la tormenta; una gigantesca confianza en que será capaz de cumplir su tarea. Evidentemente tendrá que recoger, a babor y a estribor, todos lo náufragos posibles. No serán ellos los que traten de rescatar a los que vacilan y titubean. En medio de la tormenta, la Iglesia quiere recalar en todos los continentes y en todos los lugares para buscar a los llamados por Dios que anhelan un lugar permanente en esta barca.»

Padre Kentenich, 1965

Durante este año que para la Familia de Schoenstatt, en nuestra preparación al 2014,  corresponde a la corriente de la misión, tendremos también la oportunidad de hacer vida los anhelos de nuestra Iglesia.

“Usa de nosotros según tu voluntad; haz que por Schoenstatt vuelvan a llenarse las amplias naves de la Santa Iglesia y que alabanzas circunden tu trono” H. P.

 

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