Padre Jose Kentenich: Retorno a la casa del Padre Dios Sep 15, 1968

Aquel domingo 15 de septiembre luego de celebrar la misa de las 6.30 horas en la iglesia de la Santísima Trinidad, en Schoenstatt, siendo la primera Eucaristía que oficiaba en la iglesia.
Al finalizar la misa, en la fiesta de Nuestra Señora de los Dolores, se dirigió a la sacristía, bendijo unos rosarios y se desplomó, su corazón dejó de latir, su muerte fue imprevista y rápida.
El Padre decía en la tercera acta de Fundación en 1944: “Nuestra meta no solo es válida para aquí y ahora, sino para mañana, pasado mañana y toda la vida. Y aquello que aquí en la tierra fue abrazado con todo nuestro amor, aquello que se esperó y por lo cual se luchó, en la medida de lo posible puede, será objeto de nuestra dedicación durante toda la eternidad”.
El paso por la vida terrenal de nuestro fundador ha repercutido en la vida de miles de personas, sus enseñanzas, ejemplo y pedagogía nos ayudan a seguir un camino de cambio y transformación. 
De su muerte destacan dos puntos importantes, que nos demuestran  una vez más, que el padre fue un hijo predilecto de la Mater.
1. Muere un día especial de María: día de la Virgen de los Dolores.
2. Muere trabajando: murió luego de oficiar una misa, en el pleno desarrollo de su labor
 
Sus restos se hallan en la tumba ubicada en el lugar donde murió, la sacristía de la Iglesia convertida ahora en memorial.
El epitafio elegido por él, es “Dilexit Ecclesiam”, que se traduce “Amó a la Iglesia” y refleja claramente lo que fue su vida.

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